Cuando la desinformación golpea como un sismo

El rumor viaja al ritmo del miedo

Cuando la desinformación golpea como un sismo

El sismo del 24 de junio pasado grabó un capítulo desafiante en el alma de Venezuela. Más allá de los daños estructurales, una réplica silenciosa comenzó a golpear los hogares a través de las pantallas: la falsa información masiva. En horas de profunda vulnerabilidad, una avalancha de audios alarmistas y videos fuera de contexto, se han convertido en otro temblor que atenta contra la paz mental de una población que intenta sanar.

Frente a la incertidumbre, la verdad científica se erige como el primer bálsamo de calma. El ingeniero geólogo de la Coordinación de Investigación de Riesgo de Protección Civil Mérida, José Luis Vera, aclara con firmeza que los sismos son impredecibles. «Ni las grandes potencias mundiales tienen la tecnología para anticiparlos», explicó Vera.

Anatomía del terror digital

Para sanar las heridas emocionales, la psicóloga clínica del Instituto de Prevención y Asistencia Social para los Docentes del Estado Bolivariano de Mérida, Magda Avendaño, explica que el alarmismo mediático impacta directamente la salud mental colectiva.

Según la especialista, la difusión de noticias falsas en momentos de tensión responde a tres detonantes críticos: la búsqueda de control (generar datos falsos para obtener aprobación digital y una falsa sensación de poder); la proyección de temores internos (crear narrativas que validen miedos inconscientes); y la movilización política, instrumentalizada por sectores que buscan sembrar desasosiego. «El rumor viaja al ritmo del miedo y suele llenar el vacío que deja la respuesta tardía de las informaciones oficiales, las cuales requieren tiempo para su verificación técnica», señaló Avendaño.

Este bombardeo catastrófico provoca un verdadero «secuestro» del cerebro racional. Al estar expuesto constantemente al peligro en pantalla, el cerebro no distingue si el evento ocurre en tiempo real o es pasado, activando un estado primitivo de supervivencia.

La urgencia de una «dieta digital»

Para frenar el pánico y rescatar la cordura, urge a la ciudadanía a aplicar una pausa:

La regla de los 5 minutos: detenerse y soltar el teléfono antes de reenviar cualquier cadena para evaluar su veracidad.
Bloqueo de atención dividida: evitar mantener videos o audios alarmistas reproduciéndose en segundo plano mientras se trabaja.
Higiene mental y del sueño: no revisar el teléfono al menos dos horas antes de dormir y filtrar las fuentes por medio de periodistas serios, rompiendo el velo de falsa seguridad que ofrecen los chats de familiares o amigos.

Levantar al país no solo requiere recoger escombros, sino edificar un muro inquebrantable de empatía, sensatez y verdad. La prevención también es del alma, y florece cuando decidimos no ser eco del miedo, eligiendo ser, en cambio, un filtro de esperanza. /Prensa Gobernación de Mérida /Johan Contreras